El Guión de La Botija (3)

Entonces, tras una pausa de unas pocas semanas en que  Gerardo debía atender  otros compromisos, empezamos a trabajar “codo a codo” en la elaboración de  los nuevos guiones de la serie.

Guardo con agrado el primer guión  de los  capítulos de “La Botija”, resultante de esta labor en  conjunto.  En la portada puede leerse: “Algún día vas a ser rico”; debajo, en los créditos, Gerardo Fernández y Danilo Lejardi.

Mis recuerdos del proceso de confección de esta segunda etapa de los guiones son sumamente  gratos.  Lo cual no quiere decir que haya resultado fácil; o sea,  no fueron escritos “de un tirón” como pudiera pensarse, sino que  éstos  se fueron enriqueciendo en la propia medida en que se iban definiendo tanto el superobjetivo de la obra como el carácter de la futura puesta en pantalla.

En esta tarea invertimos los meses finales de 1986 y buena parte del año 1987. Ambos teníamos otros diversos compromisos que cumplir, pero ésta era definitivamente nuestra tarea prioritaria.

Como parte de mi preparación para dirigir “La Botija”, asistí a dos Talleres para profesionales en la EICTV de San Antonio de los Baños que recién se inauguraba, cada uno con una duración de 3 meses. El primero fue el de Dirección de Actores, impartido por Lautaro Murúa, destacado actor y director de cine y de teatro.

En realidad, Lautaro, que en paz descanse, nunca cumplió con el programa previsto; parecía como que iba armando el contenido del programa sobre la marcha. Siempre pude aprenderle sobre todo de su experiencia en la conducción de actores noveles y no profesionales. Desarrollamos una buena amistad, al margen de nuestras diferencias sobre la marcha del Taller.  Incluso, conoció los guiones de “La Botija”, porque llegué a ofrecerle  el personaje de El Gallego.  Pero, en general, su Taller no gustó, al punto que la Dirección de la EICTV ofreció compensarnos, y nos propuso que escogiéramos cualquier otro Taller que fuera de nuestro agrado.

En buena hora yo me incliné por  Análisis Dramatúrgico,  guiado por la dramaturgista Gilda Santana.  Y éste es un momento sumamente importante para mi, no sólo por la influencia decisiva que tuvo en la búsqueda de soluciones  para los  guiones  de “La Botija”, sino porque marcó todo mi desempeño posterior como artista y docente.

Era como haber encontrado el Santo Grial.  Podría asegurar que me bebí toda la literatura relacionada con dramaturgia y la escritura de guiones para cine existentes en los EICTV en aquellos tiempos.  Ojalá la propia Gilda pudiera referirse a mi actitud durante aquel Taller, porque sé que le hice la vida imposible, tratando de esclarecer la más  mínima duda, agobiándola con tantas y tantas  inquietudes.

Lamentablemente, para la época en que se concretaba “La Botija”, Gilda tenía demasiado trabajo como analista de Teatro Estudio, y no pudo colaborar directamente con el proyecto.  Pero, me da orgullo poder decir que mucho de lo que aprendí con ella, está presente en la serie. Y, que, por demás, seguimos siendo buenos amigos.

Paralelamente,  Gerardo y yo íbamos redactando los nuevos guiones de “La Botija”.

De forma general, utilizábamos el siguiente estilo de trabajo.  Una vez establecidos  entre ambos el contenido de la línea argumental y las premisas dramáticas, ajustados a 12 unidades con sus respectivas estructuras dramáticas individuales, las que, por supuesto,  debían armonizar con el conjunto de toda la serie,  yo me ocupaba de aportar el contenido, en términos de bloques dramáticos _ sin diálogos_   y la estructura que debía soportar cada capítulo. Estos aspectos pasaban a ser discutidos y posteriormente  acordados por ambos. Enseguida, Gerardo aportaba un primer borrador que incluía la propuesta de diálogos, el cual era nuevamente sometido a consideración.   Fueron meses de intenso y fructífero trabajo conjunto. Del respeto que sentíamos mutuamente a nivel profesional, pasamos a desarrollar una relación amistosa y, por último, fraternal.

Así, escena por escena, secuencia por secuencia, capítulo por capítulo, íbamos conciliando nuestros respectivos puntos de vista  hasta llegar a los guiones definitivos, que eran finalmente redactados a máquina por Gerardo.

Luego, como es de suponer, los  guiones de esta segunda etapa fueron remitidos a diversas instancias superiores, comprometidas con la aprobación definitiva del proyecto. Estas instancias iban desde  el Departamento de Programación Artística y la Dirección de los ECITVFAR, hasta la Dirección Política de las FAR  y el Departamento Ideológico del PCC.

También fueron  considerados por dos artistas ajenos al proyecto. Por una parte, Enrique de la Uz,  que se ofreció voluntariamente para hacer un análisis. Y, por otro,  Manuel Pérez,  destacado realizador del ICAIC,  quien me asesoraba desde el ángulo de la dirección.

En espera de los resultados de estos análisis, Alderete y yo logramos obtener la autorización de los Estudios para iniciar las visitas a locaciones.

(Continúa)

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Comments
2 Responses to “El Guión de La Botija (3)”
  1. liolejardi dice:

    Es que no encuentro el guion original (o el definitivo)

  2. Pável Cendros dice:

    Saludos, conactar a Gilda Santana, para solicitarle ayuda para mi tesis doctoral, donden trato de vincular la escritura de guiones con la educación, y si tu puedes ayudarme también.

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